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La realidad siempre supera a la ficción.

En el lejano pais de Kafkia cuando sus habitantes tienen necesidad de beber agua le dan a un botón adosado a una especie de grifo y ponen la boca debajo del mismo para capturar el máximo posible de la dosis de agua que sale de la tubería. El servicio de agua corriente en este pais lo ofrece la empresa privada Yagua S.A. con una clausula especial que impide a los kafkianos recoger en un recipiente el agua que sale del grifo para consumirlo en un momento posterior (por ejemplo tras enfriarlo en el frigorífico). De esta manera los kafkianos se han acostumbrado a beber del chorro y desde hace mucho tiempo se han visto resignados a ver como una parte del líquido se pierde sin que se pueda aprovechar. Sin embargo el pasado 1 de septiembre uno de sus habitantes publicó en un periódico de ámbito vecinal un pequeño truco que les podía permitir aprovechar mejor el agua y consumirla, si ese es su deseo, a otra temperatura distinta a la que sale del grifo. Este kafkiano se le ocurrió que podía utilizar las tazas de desayuno, utilizada por los kafkianos para tomarse la leche con cereales de las mañanas, para ponerla debajo del grifo. Este señor contempló alborozado como se llenaba el tazón de agua sin derramarse ni una gota e inmediatamente lo metió en la nevera para unos minutos después beber el agua del tazón a una temperatura distinta de la original. Por supuesto tras su descubrimiento decidió publicarlo en el periódico del barrio, del que se hicieron eco con posterioridad numerosas publicaciones de ámbito nacional. El problema surgió cuando esta noticia llegó a los directivos de Yagua S.A. que inmediatamente pusieron a sus expertos en temas legales a trabajar y llegaron a la conclusión que se estaba vulnerando el contrato de los usuarios con Yagua S.A. El final de esta historia creo que es conocido por todos, enviaron a este señor una carta exigiendole que retirara su truco de todas las publicaciones o de lo contrario emprenderían acciones legales contra él.
Esta historia está basada en un hecho real del cual me he enterado leyendo un artículo de Enrique Dans. Algunos de los datos de la historia (nombre del pais, empresa, ...) han sido modificados para mantener desde este artículo el anonimato de sus protagonistas.Actualización. Por cierto aunque el artículo censurado no está en su sitio original se ha podido obtener durante un tiempo (ya no) de las cachés de Google y Yahoo, y actualmente se puede leer en Bloglines en un comentario de Barrapunto, también algunos blogs han decidido publicar una copia del artículo, así también se puede leer aquí, o aquí o o también aquí.

Comentarios

Tu parábola también está muy

Tu parábola también está muy bien jejeje