Ultimamente he empezado a tener envidia por los diputados, sí, de esos señores y señoras que se sientan (cuando lo hacen) en unas butacas con aspecto de ser muy cómodas y que hacen como escuchan a un plasta muy aburrido mientras realmente juegan con el ordenador que tienen incorporado en su sitio.
Y la envidia no viene precisamente por los sueldos que manejan, por los extras que reciben, ni por esa sensación de que su horario (si es que tienen) puede ser más atractivo. Tampoco envidio la sensación de poder que debe dar el formar parte de un grupo oligárquico que aprueban leyes que afectan al resto de la población, ni la impunidad que parecen tener en todas sus actuaciones, aunque bordeen los límites de la legalidad.
Nada de todo eso es el motivo por el que he empezado a envidiar y desear estar en el lugar de los diputados.
Comentarios recientes
hace 10 años 4 días
hace 10 años 4 días
hace 10 años 5 días
hace 10 años 5 días
hace 10 años 3 semanas
hace 10 años 42 semanas
hace 10 años 48 semanas
hace 10 años 48 semanas
hace 13 años 11 semanas
hace 13 años 48 semanas