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La perversión del DRM
Tal vez mucha gente no haya oido hablar de él, tal vez otros muchos no saben lo que es y sin embargo parece que cada vez con más frecuencia tenemos que lidiar con esta aberración.
Aunque no se sepa lo que es el DRM seguro que casi todo el mundo conoce eso de los "sistemas de protección anti-copia" que algunos discos de música llevan y que acaban dando más dificultades a los compradores del disco original (porque no les funciona en su equipo de música o porque no saben como saltarse la protección para hacer una copia privada a la que tienen perfecto derecho).
También las películas comerciales en formato DVD van codificadas de tal forma que únicamente se pueden ver "legalmente" en un reproductor de DVD o bien en un ordenador con Windows instalado. De esa forma cuando yo compro una película en DVD y la meto en mi ordenador no puedo verla porque ni tengo ni voy a tener instalado Windows, dejandome la única opción de instalar un decodificador cuyo creador ha tenido que aguantar ya varios juicios por haberlo desarrollado.
La verdad es que parece absurdo que si he comprado un producto original no me pueda hacer una copia o no pueda verlo donde quiera.
Todo lo anterior son sistemas DRM que "habitan" en el CD o DVD, sin embargo ya empiezan a sacar DRM para colocar en lectores de MP3 (WMA, OGG, MP4, ...), o para colocarlo en la canción que se compre en alguna tienda de música online, de forma que evite que se pueda compartir o incluso transformar a otro formato, al parecer la próxima versión de Windows incorporará unos cuantos DRM que se encarguen de hacer más difícil la tarea de compartir cultura y no me extrañaría que acabaran borrando los archivos sobre los que tenga dudas acerca de su legalidad. Por ejemplo el Zunes (el ipod de Microsoft) borra las canciones copiadas desde otro Zunes al cabo de 3 días.
En cualquier caso lo mejor que se puede hacer para enterarse de qué va el tema del DRM es leer y disfrutar del artículo Mi querido enemigo (DRM y otros cuentos) de Manuel M. Almeida donde explica con diáfana claridad los problemas de este perverso sistema.