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Sospechas tortuosas

En el año 2001, unos pocos meses después de su ajustada victoria electoral la popularidad de Georges W. Bush había descendido a unos niveles alarmantes, algo ciertamente insólito teniendo en cuenta que no llevaba ni un año en el cargo. En septiembre de ese año ocurrieron los atentados contra los torres gemelas y el Pentágono y a partir de ahí la popularidad de Bush subió como la espuma sacandole de un plumazo de la crisis política en la que se encontraba. A finales de 2004 fue reelegido gracias a la maestra explotación que él y sus colaboradores hicieron del patriotismo norteamericano. Si aplicasemos algunos de los argumentos de Pío Moa (antiguo miembro de la organización terrorista GRAPO) tendriamos que concluir que podría haber sido el propio Bush el inductor de esos atentados, ya que fue él, a parte de los terroristas, el principal beneficiario de los sangrientos crímenes, ya que utilizando los mismos razonamientos del ex-terrorista del GRAPO Bush se benefició durante el resto de su primer mandato y en el proceso de reelección de esos terribles hechos. Imagino que Pío Moa o alguno de sus seguidores nunca harían públicas estas sospechas de la misma forma que sí las hacen cuando se refieren al PSOE como posible inductor de los atentados del 11 de marzo, utilizando para ello el argumento que fue el principal beneficiario de los mismos, pero claro, ellos no están inmersos en una cruzada anti-Bush. Yo por mi parte, y puesto que no tengo pruebas de ningún tipo, seguiré sin sospechar que Bush fue el inductor de los asesinatos masivos del 11-S, y únicamente consideraré que supo manipular muy bien el patriotismo de muchos de sus conciudadanos para que le volvieran a elegir. Aunque claro, también hay que tener en cuenta que mi línea de pensamiento es la de un ciudadano normal que nunca ha formado parte de una organización terrorista, tal vez el hecho de haber pertenecido en algún momento a una banda de terroristas haga que las líneas de pensamiento discurran por unos caminos de lo más extraños y tortuosos. Por cierto, confío que ni el señor Moa ni alguno de sus seguidores me demande por llamarle ex-terrorista (comentario 9), pero teniendo en cuenta que el GRAPO era una organización terrorista y que él mismo ha reconocido que formó parte de esa banda parece lógico que se le puede clasificar como ex-terrorista.