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Puntuación del carnet por puntos
Llevamos 3 semanas desde que se instauró el nuevo sistema del carnet de conducir por puntos y ya, la verdad es que algunos desde el primer fin de semana, se están felicitando del éxito que esta medida está cosechando.
Según las cifras dadas, el número de muertos ha descendido alrededor de un 20% en los tres primeros fines de semana de Julio (un 40% en el segundo mientras que en los otros dos la reducción ha sido muy pequeña) y los medios de comunicación y la DGT no han dudado en afirmar que esta disminución se debe a la implantación del carnet por puntos. Además han sacado por televisión declaraciones de personas (que por supuesto han sido elegidas aleatoriamente) en las que afirman que ahora la gente conduce más despacio y respeta mucho más las normas de tráfico.
Pues yo no se por donde circulo porque no tengo esa percepción, y bien que me gustaría.
El segundo fin de semana de Julio hice un viaje relativamente largo utilizando la autopista de Madrid a Burgos. Durante ese trayecto mantuve una velocidad que rondaba los 120 km/h (confieso que en ocasiones llegaba a los 130) salvo cuando me encontraba con algún camión que me forzaba a reducir la velocidad, sin posibilidad de adelantarle con seguridad debido al resto de los coches que circulaban por el carril de la izquierda a velocidades muy superiores a los 140 km/h. Debe ser que se trataba de conductores que estaban exentos de la nueva reglamentación.
Cuando llegué a mi destino (Asturias), al circular por una carretera nacional (de Unquera a Llanes) que atraviesa varios pueblos en los que marca una prohibición de circular a más de 50 km/h me encontraba con un grupo de coches empujando detrás de mí, sin guardar la distancia mínima de seguridad y sin importarles que ya circulaba al límite de velocidad permitido (lo cierto es que la mayor parte de las veces superaba ese límite hasta los 60). ¿Tal vez en esa carretera no funciona el carnet por puntos?.
La vuelta a Getafe siguió las mismas pautas, respetando por mi parte los límites de velocidad, más o menos, y aguantando a peligrosos asesinos en potencia que acercaban en exceso su coche a pesar de circular a 120 km/h o que se apropiaban del carril de la izquierda marchando por encima de los 140.
Desde luego, bajo mi propia experiencia, yo no puedo ser tan optimista como los expertos de la DGT o de los medios de comunicación, tal vez, dentro de unos meses, cuando los datos sí puedan ser significativos, y cuando esos datos tengan una traducción en las carreteras por las que circulo, cambie mi opinión y acabe por engordar la lista de los que ven en esta reglamentación una posible solución a este problema, pero en estos momentos no tengo ningún motivo para pensar que la situación ha cambiado.