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Un paseo por el paraiso
Esta tarde partimos para Asturias. Hace ya un par de meses, exactamente desde el último puente de mayo, que no vamos para allá con lo que ya ha surgido en nosotros un impulso irresistible que nos obliga a darnos esta pequeña paliza de 900 kilómetros (contando la ida y la vuelta).
Tan solo es un fin de semana pues el domingo estaremos de vuelta, pero aunque corta se empieza a hacer no sólo necesaria, sino imprescindible, una escapada así.
Así, esta tarde/noche si así lo quieren las Xanas, volveremos a oir el aire sin humos, a oler el verde intenso de las praderas y a ver la brisa marina escalando con insistencia las laderas del Cuera. Quien sabe, tal vez el Nuberu nos permita saborear la lluvia que tanto echamos de menos los que vivimos por Madrid.
Son tan intensas las sensaciones, los sentimientos que provoca, que uno se puede permitir el lujo de utilizar los sentidos cambiados para percibirlas.
El domingo por la tarde estaremos de vuelta otra vez por Getafe confiando que este breve respiro nos de la energía suficiente para aguantar unas semanas más hasta que lleguen las ansiadas vacaciones.