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A las duras y a las maduras

Hace un par de años los miembros de la oposición salían a la calle apoyando manifestaciones legítimas contra la guerra y contra el gobierno que hizo que apoyaramos, como pais y en contra de la opinión de muchos, la agresión norteamericana contra Irak. En aquel momento el gobierno se escandalizaba por la nula responsabilidad de los miembros de la oposición al encabezar esas manifestaciones o revueltas callejeras. Esto lo único que demostraba, a mi juicio, era el ínfimo talante democrático que manifestaba el anterior gobierno al rechazar las manifestaciones populares como lo que son, una muestra de libertad expresada por una parte de la sociedad. Hoy, el gobierno vuelve a molestarse por la actitud de la oposición que una vez más se pone a la cabeza de las manifestaciones callejeras. Otra vez la oposición parece demostrar a juicio del gobierno muy poca responsabilidad política. Nuevamente se repite la historia, los que antes se quejaban de las manifestaciones las encabezan mientras que los que hace dos años las encabezaban ahora se molestan por su existencia olvidando en qué consiste el juego de la democracia. ¿Los ex-gobernantes habrán aprendido lo que es la democracia en la misma medida que los ex-opositores lo habrán olvidado? ¿Tal vez los gobiernos no cambian aunque cambien los nombres? ¿Quizás no tienen nada de demócratas, gobierno y oposición, y la utilizan para su propio provecho aunque no crean en ella? Quizás este sea uno de esos misterios que los expertos en parapsicología deban desentrañar.