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A veces es mejor estarse calladito.
En una demostración de imprudencia política, impropia de un jefe de gobierno, el señor Rodríguez Zapatero constató el fracaso de los conservadores alemanes (CDU-CSU) liderados por Angela Merkel.
Lo cierto es que la coalición encabezada por Angela Merkel ha obtenido más votos que el SPD (cerca de un 1% más), lo que es prácticamente un empate técnico y aunque esté lejos de lo augurado por las encuestas, no es menos cierto que la única encuesta válida es la de las elecciones.
En la situación actual y dada la relación de fuerzas salidas de estas elecciones resulta bastante complicado predecir quien será el próximo canciller alemán ya que tanto Merkel como Schroeder necesitan como socios a otros partidos que, a priori, no están interesados en pactar con ellos. Tal vez el próximo gobierno sea del SPD o tal vez no y lo que ocurra es que quien lo encabece sea alguien de la CDU, al menos por ese motivo no me parece nada inteligente, ni elegante, calificar el resultado electoral de un partido político de otro pais en términos negativos.
Otra cosa muy distinta es que el señor Rodríguez Zapatero, en calidad de secretario general del PSOE se congratule del resultado electoral del SPD (socios en la Internacional Socialista) y felicite por ello a Schroeder, es decir se trata de tener una reacción en positivo (alabando lo conseguido por alguien), en lugar de dar una respuesta en negativo al destacar lo no conseguido por otros.