
Compartir
Las dificultades de un agnóstico
En ocasiones veo ... eeeh creo que me he equivocado de película, realmente lo que quería decir es que en ocasiones siento una ligera envidia por los creyentes.
Me da la impresión que en ciertos casos los creyentes tienen ventajas como consecuencia de su fe.
Todo esto no viene porque haya decidido hacerme creyente de alguna religión, no, la verdad es que no me ha llegado la hora de convertirme, se trata tan solo de una reflexión provocada por una pregunta que me hizo mi hija de 6 años hace unos días.
La preguntita de marras era:
¿Hay una cosa que no entiendo de la tierra? ¿De donde nacieron las primeras personas?
Según me la hizo me entraron tentaciones de hacerme cristiano y hablarle a mi hija (y de paso a mi hijo de 3 años que se paró, sorprendentemente, a escucharme) de Adán y Eva, de la costilla, del barro y todas esas cosas. Una explicación sencilla, con formato de cuento que me vendría muy bien para salir del paso.
Sin embargo resistí la tentación y decidí dar una respuesta algo más racional, así que me puse a hablarle a la niña de los origenes de la humanidad y las historias esas de la evolución de las especies.
La verdad es que no entendió demasiado, como ya me imaginaba, aunque estoy seguro que si le hubiera contado la batallita de Adán y Eva (lo que me hubiera supuesto un esfuerzo mental mucho menor) me habría acabado por bombardear con preguntas sobre como se puede crear un hombre del barro, y a una mujer de una costilla y quien es ese dios y de donde ha salido, ...