Compartir

Compartir en GNU Social Compartir en Diaspora*

El precio de la estupidez

El precio de la arrogancia, el precio de la inconsciencia, el precio de la irresponsabilidad, el precio de "lo tengo todo controlado", el precio del "a mí no me pasa", el precio del "qué sabrán esos palurdos", el precio de una comida campestre, el precio en resumen de la estupidez humana. Muchos precios y sólo una forma de pago, la vida arrasada y el futuro truncado. Este fin de semana 11 personas murieron en Guadalajara intentando combatir un fuego que ha acabado con más de 12000 hectáreas de bosque. Las ilusiones de esas 11 personas se esfumaron con el humo del incendio, como también parece esfumarse el futuro inmediato de los pueblos de la zona. Todo es el fruto de un grupo de irresponsables que no quisieron seguir los consejos que se les dieron, que no les dio la gana utilizar la cabeza para darse cuenta que con un verano tan extremadamente seco, con unas temperaturas superiores a los 36 grados y con un viento muy potente no era el momento de encender ningún fuego, por muchas ganas que tuvieran de comerse unas morcillas asadas. No tomaron ninguna medida de precaución, la principal hubiera sido no encenderlo en esas condiciones, pero una vez que decidieron ponerse por encima de la razón, ni siquiera se les ocurrió concentrar cubos de agua junto a la barbacoa, y mucho menos vigilar que se apagaba completamente. ¿Para qué?, los incendios son provocados siempre por la estupidez de otros y a ellos no les podía pasar. Ahora, con independencia de si existe algún tipo de responsabilidad civil o penal, existe otra con la que tendrán que vivir el resto de sus vidas, la responsabilidad moral de haber provocado la muerte de 11 personas, la responsabilidad moral de haber destruido las ilusiones en los pueblos de la zona, ¡señores, buen provecho y disfruten de su barbacoa!.