Política

warning: Creating default object from empty value in /home/engetafe/public_html/modules/taxonomy/taxonomy.pages.inc on line 33.

El triunfo del estado de derecho... o no

Hoy debemos estar contentos, tal como nuestra lideresa, la ínclita e insigne presidenta de la comunidad de Madrid (que no de vecinos) ha declarado.

Se supone que la sentencia dictada en el primero de los juicios contra el malo maloso (ya no presunto), ex-juez Garzón (ex al menos durante los próximos 11 años), es un pequeño paso para la justicia y un gran paso para la humanidad, ya que condena a quien decide aprobar escuchas a unos sospechosos de cometer algún delito.

Tramposos

Los representantes que no nos representan en virtud, o pecado, de haber sido elegidos gracias a una ley electoral fraudulenta y corrupta, han vuelto a dar otro giro de tuerca en su retorcida concepción de lo que es un sistema democrático, que a la vista de los hechos es similar a la "democracia orgánica" de ese personaje de cuyo nombre no quiero acordarme.

Libertá... ¿andestá?

Un grupo de conspiradores acecha en la oscuridad de las calles intentando poner en practica sus siniestros planes.

Poco a poco nuevos elementos se van uniendo al grupo espontáneamente, aunque en realidad deben estar siguiendo las directrices emitidas por algún ideólogo que maneja los hilos maquiavélicamente.

Si no pueden ocupar la plaza se irán a la de al lado, el caso es seguir echando un pulso al estado democrático para llevar al fin último que sería su destrucción.

Reglas variables

En mi inmensa ignorancia, suelo pensar que la democracia define unas reglas del juego conocidas y fijas, sin embargo ese debe ser otro de mis innumerables errores.

Estos días estamos escuchando como por enésima vez la izquierda abertzale afín a la banda mafiosa ETA, anuncia una refundación, a veces con otras siglas y en otras ocasiones con otras personas, aunque siempre con el mismo mensaje ambiguo en relación a la condena de la violencia que ejercen sus colegas de ETA.

Periodismo comprometido

A estas alturas no me suelo escandalizar por la manipulación que en ocasiones hacen algunos medios de comunicación para dar una idea distinta de la realidad, aunque para ello mientan o difamen, eso no quita para que a pesar de estar curado de espanto me siga molestando la falta de ética, la desvergüenza, la sinvergonzonería de ciertos individuos que dicen llamarse periodistas y que no pasan de ser propagandistas del poder de turno.

El dilema

  • ¡Pero es que es una barbacoa!
  • Ya lo se
  • ¡Y está en las zonas comunes!
  • ¿Qué me vas a contar?
  • ¡Y lo peor es que cualquier día provoca un incendio!
  • Ya, ya

Candidatos de la derecha

Así ha definido el alcalde de mi ciudad a uno de los posibles candidatos por su partido a la presidencia de la Comunidad de Madrid, sus palabras exactas, extraidas de su propio blog fueron "Tomás Gómez se está convirtiendo en el candidato de la derecha".

¿Cuánto es mucho señor embajador?

En una carta publicada este domingo en El Pais Semanal, el señor Raphael Schutz, Embajador de Israel en España, se ofende porque para el señor Millás, los israelíes (en realidad el gobierno israelí, a través del ejército, su brazo armado) "mata mucho".

Por qué lo llaman...

¿Por qué lo llaman "poner en riesgo la democracia" cuando quieren decir "recelo a la libertad de expresión"?

No se muy bien por qué los políticos en este pais, y también los no políticos con cierto poder, tienen tanto miedo a aquellas manifestaciones populares que no encajan con su ideario y acaban haciendo declaraciones alarmistas calificando a esos ciudadanos de antidemócratas y extremistas, intentando con ello ocultar la auténtica verdad, los principales enemigos de la democracia son precisamente ellos que utilizan todos los medios que tienen a su alcance, y son muchos, para poner trabas a que la gente puede ejercer la libertad de expresión, uno de los pocos derechos que nos da esta cuasidemocracia en la que vivimos.

¡A la hoguera!

Ultimamente he empezado a tener envidia por los diputados, sí, de esos señores y señoras que se sientan (cuando lo hacen) en unas butacas con aspecto de ser muy cómodas y que hacen como escuchan a un plasta muy aburrido mientras realmente juegan con el ordenador que tienen incorporado en su sitio.

Y la envidia no viene precisamente por los sueldos que manejan, por los extras que reciben, ni por esa sensación de que su horario (si es que tienen) puede ser más atractivo. Tampoco envidio la sensación de poder que debe dar el formar parte de un grupo oligárquico que aprueban leyes que afectan al resto de la población, ni la impunidad que parecen tener en todas sus actuaciones, aunque bordeen los límites de la legalidad.

Nada de todo eso es el motivo por el que he empezado a envidiar y desear estar en el lugar de los diputados.

Distribuir contenido