Compartir

Compartir en GNU Social Compartir en Diaspora*

Libertá... ¿andestá?

Un grupo de conspiradores acecha en la oscuridad de las calles intentando poner en practica sus siniestros planes.

Poco a poco nuevos elementos se van uniendo al grupo espontáneamente, aunque en realidad deben estar siguiendo las directrices emitidas por algún ideólogo que maneja los hilos maquiavélicamente.

Si no pueden ocupar la plaza se irán a la de al lado, el caso es seguir echando un pulso al estado democrático para llevar al fin último que sería su destrucción.

  • Es preciso descabezarles cuanto antes
  • Eso es algo casi imposible, bajo una aparencia de organización asamblearia estamos convencidos que lo que se esconde debajo son multitud de grupos practicamente autónomos
  • ¿Como Al Qaeda?
  • Algo así, y esa comparación si la gestionamos bien puede ser un argumento para volver a la opinión pública en su contra
  • Ese es otro gran problema, a pesar de todo lo que ha ocurrido siguen contando con muchas simpatías entre gente normal
  • Sin embargo esto ya dura demasiado, y si no lo zanjamos de una vez por todas la novela de Saramago se puede hacer realidad, y no hace falta que os explique que eso significaría el fin de nuestro sistema.

Obviamente todo lo anterior no es real, nuestros políticos, ni los que gobiernan a nivel nacional, ni los que lo hacen a nivel autonómico, ni los que el próximo noviembre previsiblemente ganen las elecciones, tendrían una conversación en esos términos, aunque me temo que el fondo de la misma sí se acercará probablemente a lo que es nuestro día a día en este sistema que los de siempre se empeñan en llamar democracia, pero que los hechos se empeñan en demostrarnos a cada momento que no es más que un sistema partitocrático cuasi mafioso.

Este mes con el desalojo de la Puerta del Sol, con la toma de una parte de la ciudad por la policía ejerciendo la labor represora que los políticos que nos gobiernan les han encomendado, se ha dado un paso más en la vuelta a ese pasado del que nuestros gobernantes dicen que escapamos hace 30 años, pero que sus intereses particulares hacen que renazca una y otra vez cuando ven sus privilegios mínimamente amenazados.

Este pais necesita con urgencia una refundación, que de una vez por todas se de la espalda a los partidos y sindicatos domesticados y empecemos por forjar lo que debe ser una democracia de verdad y que un grupo de mafiosos, bajo la excusa de la responsabilidad política nos robaron hace ya muchos años.