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Reglas variables

En mi inmensa ignorancia, suelo pensar que la democracia define unas reglas del juego conocidas y fijas, sin embargo ese debe ser otro de mis innumerables errores.

Estos días estamos escuchando como por enésima vez la izquierda abertzale afín a la banda mafiosa ETA, anuncia una refundación, a veces con otras siglas y en otras ocasiones con otras personas, aunque siempre con el mismo mensaje ambiguo en relación a la condena de la violencia que ejercen sus colegas de ETA.

Se supone que para evitar que esta organización criminal se aproveche del Estado, recibiendo incluso financiación económica, a través de sus organizaciones satélites, se creó una ley de partidos que podría sonrojar a cualquier democracia que se precie de serlo.

A partir de esa ley, cualquier partido para poder ser legalizado debía condenar explícitamente el terrorismo, y cualquier forma de violencia como medio para la consecución de supuestos fines políticos. Esta era la premisa a la que se agarraban en los años anteriores los dos principales partidos, tanto PSOE como PP repetían una y otra vez que para entrar en el juego democrático debían condenar a ETA y desmarcarse por tanto de su violencia.

Ahora, nos encontramos con un intento más de esta gente de concurrir a las próximas elecciones municipales y para ello han hecho declaraciones públicas condenando explícitamente todo tipo de violencia, incluída la ejercida por ETA, y presentan unos estatutos que aseguran cumplen con la ley de partidos, sin embargo esto no parece ser ahora suficiente ni para el PP ni para el PSOE, con declaraciones como la del Ministro del Interior en las que parece insinuar que mientras ETA no abandone definitivamente las armas nada habrá cambiado. De las declaraciones de los miembros del PP casi prefiero ni comentarlas porque traspasan por mucho, todas las líneas de lo que significa ser alguien que cree en la libertad.

En resumen, que las reglas son válidas mientras me sirvan, pero cuando dejen de hacerlo incorporo una regla más, si antes pedía un 5 para aprobar, ahora que parecen haber sacado un 5 raspado digo que no vale y que ahora la nota de corte es un 6, y me temo que si alguna vez llegan a ese 6 subirán la nota otro punto, pues parece que la tentación de la censura política es demasiado fuerte para estos políticos que demuestran tener de democráticos solo la apariencia.

Y en todo esto, nada tiene que ver el hecho de si estos "batasunos" son sinceros o no, yo particularmente no confío en modo alguno en su palabra, en nada de lo que digan, para mí su credibilidad se mide en números negativos, pero puesto que eso es solo una impresión sin ninguna prueba, no puedo estar de acuerdo con su ilegalización, por muy mal que me caigan.