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El dilema

  • ¡Pero es que es una barbacoa!
  • Ya lo se
  • ¡Y está en las zonas comunes!
  • ¿Qué me vas a contar?
  • ¡Y lo peor es que cualquier día provoca un incendio!
  • Ya, ya
  • Entonces, ¿por qué no vienes también a decírselo y que sea consciente que tiene a toda la comunidad en contra?
  • Todavía no he dicho que no iré
  • Pero tampoco has dicho que irás
  • Sí, pero es que aunque me reviente un montón la caradura de ese sinvergüenza, lo último que me apetece es ir "de tu mano".
  • No seas así.
  • Ni así ni asá, llevo años diciéndote lo de las fiestas que se monta hasta altas horas de la madrugada sin importarle el escándalo que arma y siempre has dado largas, supongo que influirá que de vez en cuando te invitaba a comer o te hacía algún regalito, hace tres meses que se te dijo lo de la barbacoa, porque te recuerdo que no la ha montado ahora, sino que fue en Junio, pero entonces no era el momento, y ahora que la tiene ya a pleno funcionamiento, cuando es mucho más complicado tirarla te descuelgas con ir a protestarle, es como si simplemente quisieras cubrir el expediente, o lavar tu conciencia con un "yo hice todo lo que pude".
  • Bueno, tal vez tengas razón, pero reconoce que la barbacoa es lo peor que nos ha hecho y hay que intentar plantarle cara, venga olvida esos malos rollos empecemos de cero y vente el 29, cuantos más seamos mejor será.
  • El día de antes decidiré si sigo en Málaga o me meto en Malagón. ¡Qué lástima que la patada en la boca no os la pueda dar a los juntos!.