Compartir

Compartir en GNU Social Compartir en Diaspora*

¡A la hoguera!

Ultimamente he empezado a tener envidia por los diputados, sí, de esos señores y señoras que se sientan (cuando lo hacen) en unas butacas con aspecto de ser muy cómodas y que hacen como escuchan a un plasta muy aburrido mientras realmente juegan con el ordenador que tienen incorporado en su sitio.

Y la envidia no viene precisamente por los sueldos que manejan, por los extras que reciben, ni por esa sensación de que su horario (si es que tienen) puede ser más atractivo. Tampoco envidio la sensación de poder que debe dar el formar parte de un grupo oligárquico que aprueban leyes que afectan al resto de la población, ni la impunidad que parecen tener en todas sus actuaciones, aunque bordeen los límites de la legalidad.

Nada de todo eso es el motivo por el que he empezado a envidiar y desear estar en el lugar de los diputados.

Al parecer la Conferencia Episcopal (órgano directivo de esa asociación que se autodenomina Iglesia Católica) en boca de su portavoz ha advertido a los diputados que voten a favor de la ley del aborto que serán excomulgados pues incurrirán en herejía.

Lo curioso es que tanto los políticos como los tertulianos se han sentido agredidos por esta declaración y han pasado por alto las enormes posibilidades que se abren ¡La Iglesia Católica acaba de abrir una puerta para poder salir por fin de este antro!. Después de que mucha gente haya intentando durante años apostatar sin éxito la solución era mucho más fácil y te la sirven en bandeja los propios capos de la cosa.

Señores miembros de la Conferencia Episcopal, yo no soy diputado, pero considere que si lo fuera votaría a favor de la citada ley, aunque solo fuera para ganar el inmenso honor de ser excomulgado por un club como el suyo, si no les causa mucho trastorno extiendan esa medida no solo a los diputados sino a todos los bautizados que apoyemos una ley del aborto, y si esto solo no es suficiente, tengan en cuenta que estoy dispuesto a declararme homosexual, y ya saben que no debe haber nada más diabólico que un abortista homosexual.

Comentarios

Yo también quierooooo

Yo, además de estar a favor de la ley del aborto, de ser homosexual y bisexual, a la vez, nunca he marcado la "X" en la declaración de la renta a favor de la P. iglesia y he convencido a mis amigos de que tampoco lo hicieran. Voy a Perpignan a comprar películas de moralidad relajada, he leído los versos satánicos, en semana santa como carne...

¿Qué más tengo que hacer o que ser para que me excomulguen?