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A vueltas con los onceavos

Si en mi última anotación mencionaba el caso de un político del PSOE, habitual contertulio del programa La Ventana de la Cadena SER, que tenía problemas, no se si de ignorancia o de otro tipo, para diferenciar cosas tan distintas como un ordinal o la parte de un todo, hoy me encuentro con un caso similar aunque en el sentido opuesto. El señor Antonio Reino Cortés, concejal del PP en Tres Cantos (Madrid), según consta en unas conversaciones publicadas por El Pais , dijo, al respecto de unas comisiones que el quería su 11%. En concreto la frase fue:

"De los 30.000 millones yo quiero mi 11%". De los 30.000 millones yo quiero..., somos 11, yo quiero mi 11%. Esto hay que dividirlo en 11, o en 10. Un 10% para cada uno.

Tic Tac, Tic Tac, ... ¿Nadie nota algo extraño en su frase? Y no me refiero a pedir tan abiertamente que se le soborne, al fin y al cabo esto parece que no es demasiado extraño entre algunos políticos. El señor Reino Cortés pide un 11% porque son 11 concejales a repartir, si son 10 a repartir pide un 10%, ¿y si fueran 150 a repartir, qué pediría un 150%?. Pues lo mejor que puede hacer es que solicite que se reparta entre todos los ciudadanos españoles así cada uno (él también) tocariamos a un (aproximadamente) 40000000% de esos 30 millones (es decir 12 billones). Esto debe ser algo así como la multiplicación de los panes y los peces pero en versión comisiones de soborno. Tal vez debería aplicarse el método de Reino Cortés para acabar de un plumazo con la pobreza en el mundo, no hay más que imaginar que lo repartimos entre todos los habitantes del planeta y así cada uno tendriamos 6000000000% de esos 30000 millones, que aunque sean de pesetas es una cantidad considerable (1800 billones de pesetas, y aunque fueran liras, no parece un mal pellizco). ¿Qué tiene de especial el once que provoca estas confusiones? Con lo fácil que hubiera sido en este caso pedir un onceavo de la cantidad a repartir.