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Impresentable

Navegando por la blogocosa he encontrado un artículo donde comentan unas declaraciones del insigne Boris Izaquirre. Transcribo a continuación un párrafo del citado artículo:

Boris Izaguirre, venezolano residente en España, ha dicho en público, ante una audiencia televisiva, que "El Partido Popular se está convirtiendo en más antidemocrático que ETA".

Si no me equivoco Boris Izaguirre ya tiene la nacionalidad española con lo que la apreciación venezolano residente en España está de más, sobre todo porque además de no ser totalmente cierto, no es, en modo alguno relevante.

De todas formas lo que me interesaba resaltar no era ese desliz del comentarista de Voto en Blanco sino la frase dicha (¿o fué vomitada?) por tan reputado personaje televisivo.

La verdad es que la frase dicha por este personaje no tiene desperdicio y mediante ella se atreve a comparar, poniendo al mismo nivel, a un partido político (de centro derecha eso sí, pero que yo sepa, eso no es un delito) que cuenta con varios millones de votantes con a una banda de asesinos, profesionales del terror cuyo único objetivo es traficar con la muerte.

La verdad es que no suelo dar mucha importancia a lo que suele vociferar este personaje (pocas veces le he visto hablar como una persona), pero, me temo, que para mucha gente sus exabruptos sí tienen cierta trascendencia y es por ese motivo que finalmente he decidido comentarlo aquí en mi bitácora.

Analizando la frase del señor Izaguirre, uno puede deducir que para este individuo, es comparable el votar en contra de la ley por la que se permite el matrimonio a los homosexuales con el tiro en la nuca de una persona, o es equiparable las afirmaciones fuera de tono a las que nos tienen acostumbrados los Acebes o Zaplana con poner una bomba debajo de un coche para destruir la vida de un niño.

Posiblemente el señor Izaguirre no haya querido decir eso, tal vez no lo haya pensado, lo cual no me sorprendería ya que creo que lo único que pasa por su mente es como berrear consignas que provoquen hilaridad entre sus fieles, pero lo cierto es que esa es la interpretación que se puede deducir de sus palabras.

Por mucho que se pueda estar en desacuerdo con otra opción política, es un acto vergonzoso y canallesco el establecer una comparación entre el adversario político y una banda mafiosa de asesinos, y si no es capaz de ver la diferencia tal vez debería empezar a estudiar cúal es el verdadero sentido de la democracia.